¿EXISTE EUROPA?

Autor: J Giorgi – 7.10.2025

Desde 2019 (año pre-covid) la productividad en Europa ha aumentado un 0,3%. En el mismo período en Estados Unidos ha crecido el 4,1% y en China el 25,5%. Si nos vamos al PIB el panorama no es muy diferente: las previsiones actuales para el cierre de 2025 estiman que el PIB de los 27 crezca un 6,8% sobre 2019, comparado con un 14,9% de Estados Unidos y un 33,7% de China.

Conclusión: Europa está estancada mientras los otros dos grandes competidores globales siguen creciendo. Especialmente China.

¿Cuáles son las causas de esta situación? En Septiembre 2024 Mario Draghi presentaba su famoso informe sobre la competitividad de Europa, aportando una serie de respuestas y proponiendo una batería de actuaciones.

Un año más tarde, el propio Draghi, ha regresado a Bruselas para realizar un balance de lo que se ha avanzado y un diagnóstico de los problemas que impiden avanzar más deprisa.

  1. Escenario macroeconómico

La siguiente tabla nos muestra la evolución del índice de competitividad por hora trabajada en los tres grandes bloques económicos, tomando como referencia la productividad en 2019, año pre-pandemia (fuente: OECD y elaboración propia).

201920202021202220232024
EUROPA10097100,199,599,9100,3
USA10097,2101,599,9102,6104,1
CHINA100102110,2113,5120,1125,5

Salta a la vista que en el caso de Europa la productividad está prácticamente estancada desde 2019, mientras que ha mostrado un claro dinamismo en Estados Unidos y una energía arrolladora China.

Si nos referimos a la creación de riqueza, los datos de crecimiento del PIB reflejan un escenario bastante similar, aunque aquí Europa da muestras de algo mayor actividad  (fuente: Comisión Europea y elaboración propia):

2019202020212022202320242025 (PREV.)
EUROPA10094,4100,6104,1104,6105,6106,8
USA10097,8103,8106,4109,5112,6114,9
CHINA100102,3111,1114,4120,6126,6133,7

El informe Draghi identificaba dos grandes factores limitantes estructurales, que lastran a la economía europea en su conjunto, y una serie de factores limitantes operativos que afectan individualmente a diversos sectores de la economía.

2. Factores limitantes estructurales

2.1. Factores limitantes económicos

Hubo una época en que el pensamiento predominante consideraba que el motor del desarrollo era la libre competencia y que la intervención de los poderes públicos en la economía, distorsionando las leyes del mercado, sólo podía frenar el desarrollo. Se atribuye a Friedrich A. von Hayek, premio Nobel de Economía 1974, la siguiente advertencia a los políticos: “sacad vuestras sucias manos de la economía”. Se suponía que el mercado por sí mismo era capaz de autorregularse, instalándose en un círculo virtuoso tendente a una productividad y competitividad siempre crecientes. Y que, en última instancia, el aumento del poder económico conllevaría un aumento paralelo del poder político.

Sobre la base de este pensamiento liberal se fundó el Mercado Común, que derivó en la Comunidad Económica Europea (CEE) y finalmente en la Unión Europea (UE).

Hoy ya no es así. Nos guste o no, es cada vez más necesaria la intervención del estado en la economía, básicamente por tres razones:

  • Mercados globales: el tamaño de los mercados globales ha alcanzado una dimensión tal que en muchas ocasiones las empresas por sí mismas no pueden abordar las enormes inversiones necesarias para competir con otras que están apoyadas por los poderes públicos.
  • Innovación: determinados procesos de innovación conllevan inversiones ingentes y, en determinados casos, la creación de infraestructuras que también implican inversiones fuera del ámbito y del alcance de las empresas.
  • Desglobalización: el segundo mandato de Donald Trump ha volado el proceso de globalización que caracterizó a la economía mundial desde finales de la segunda guerra mundial. Súbitamente la globalización ha sido sustituida por la formación de grandes bloques económicos en permanente conflicto. Lo cual conlleva la necesidad de que los poderes públicos nacionales piloten procesos de desglobalización a fin de que los respectivos países se puedan asegurar la disponibilidad de productos y servicios de valor estratégico, disponibilidad que ya no está garantizada en la nueva realidad de bloques enfrentados entre sí.

En este escenario, Europa carece del poder necesario para gestionar una economía competitiva por dos razones:

  • 2.1.1. Fragmentación del mercado

A pesar de todos los esfuerzos realizados desde su creación, Europa aún no ha sido capaz de crear un auténtico mercado único. Todavía subsiste un mosaico de regulaciones y normativas nacionales que suponen otros tantos obstáculos y costos adicionales para la circulación de bienes y servicios. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado que el costo acumulado de estos obstáculos equivale a unos aranceles interiores del 45% para los bienes y del 100% para los servicios. Son datos a primera vista desconcertantes, pero proceden de una fuente de la máxima fiabilidad.

La fragmentación se extiende al campo digital, donde infraestructuras y sistemas distintos afectan a la productividad y, por ende, a la competitividad del conjunto de la Unión.

Y si nos referimos al mercado de capitales, baste decir que cerca de 300.000 millones de euros de inversores europeos se derivan cada año hacia los Estados Unidos. Algo falla en Europa para que se produzca esta ingente sangría.

2.1.2. Regla de Unanimidad

La fragmentación del mercado es un problema que Europa ha sido incapaz de resolver desde su creación y en el informe Draghi se presenta como principal factor limitante de la competitividad.

Esta fragmentación no se podrá resolver mientras los órganos de gobierno de la Unión Europea no dispongan de la autoridad suficiente para poder exigir de todos los estados miembros la implantación de reglas únicas.

Hoy por hoy esta autoridad es una quimera. Para las decisiones de cierto calado los órganos de gobierno europeo precisan la unanimidad de los 27 estados miembros. Siempre ha sido difícil obtener apoyos unánimes a decisiones complejas. Pero las posibilidades de superar la problemática actual se alejan cada vez más, a medida que se desarrollan con energía nuevas fuerzas centrífugas en el interior de la Unión Europea. Estas fuerzas tienen como denominador común el nacionalismo y el euroescepticismo en diferentes niveles. Al día de hoy gobiernan o cogobiernan en Italia, Hungría, Finlandia, Países Bajos, Croacia y Eslovaquia. Y tienen altas expectativas de poder gobernar o cogobernar en un próximo futuro en Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Polonia, Portugal, República Checa y Rumanía.

En definitiva, tenemos un primer problema: la fragmentación del mercado nos impide ser competitivos. Y un segundo: la regla de unanimidad nos impide resolver la fragmentación del mercado. Y un tercero: la emergencia de movimientos políticos que nunca aceptarán eliminar la regla de unanimidad. Todo lo contrario, intentarán recuperar cotas de poder cedidas a Europa.

En su momento, con motivo de la pandemia de covid, Europa fue capaz de abrir un nuevo camino para superar la crisis económica, financiando grandes programas de inversión mediante la emisión de deuda conjunta. Hoy en día sería mucho más difícil sacar adelante esos programas por la oposición de países como Alemania, Austria, Dinamarca, Países Bajos, Suecia. Para estos países, llamados frugales, lo ideal sería volver a las políticas de austeridad que causaron enormes destrozos en la economía europea con motivo de la crisis financiera de 2008. En el momento actual Europa se enfrenta a la necesidad de financiar un fuerte incremento en gastos de competitividad y de defensa. Si no es capaz de arbitrar nuevas fuentes de ingresos, necesariamente tendrá que recortar partidas de gastos que hasta ahora han aportado un soporte importante a las economías de muchos estados miembros, como los Fondos de Cohesión o la Política Agraria Común.

2.2. Factores limitantes políticos

En un contexto en que política y economía están cada vez más estrechamente vinculadas, el poder político desempeña un papel importante en las expectativas de crecimiento de la economía. Y aquí también la Unión Europea juega en condiciones de inferioridad con respecto a sus dos grandes competidores. Hace unas semanas lo expresó claramente en Rimini (Italia) Mario Draghi: “Durante años, la UE pensó que el tamaño de su economía, con 450 millones de consumidores, le otorgaba poder geopolítico e influencia en las relaciones internacionales. Este año será recordado como el año en que esta ilusión se desvaneció definitivamente”.

El autor de este repentino baño de realidad ha sido Donald Trump, con sus extravagantes políticas desde que accedió por segunda vez a la Casa Blanca. Europa ha sido ignorada, cuando no agredida, en todas sus decisiones en materia económica y política. En última instancia, Europa ha tenido que aceptar un acuerdo comercial claramente desequilibrado a favor de los Estados Unidos. Ha quedado claro que Europa no puede hablar de tú a tú con Estados Unidos. Y esto es así por dos razones:

2.2.1. Fragmentación de la gestión política

Si en el terreno económico la Unión Europea está fragmentada, en el político lo está aún más. Y si en el terreno económico la fragmentación limita el peso de la Unión Europea en el mundo, en el político lo recorta aún más.

Tradicionalmente los políticos de los 27 se han mostrado muy recelosos de ceder poder a los órganos de gobierno de la Unión Europea. Probablemente temen perder protagonismo en sus respectivos estados y que la Unión pueda interferir en los equilibrios internos de poder dentro de cada estado. Especialmente los líderes de los grandes países siempre han querido mantenerse en el primer plano del escenario político, sin ceder ni un ápice de protagonismo. En estas condiciones, el peso político real de Europa en el escenario internacional es poco menos que irrelevante.

2.2.2.Regla de unanimidad

Para aumentar su peso e influencia en el escario geoestratégico Europa necesita hablar con una sola voz. Pero, como ya hemos visto en el capítulo dedicado a la economía,  también aquí esta posibilidad está condicionada por la regla de unanimidad. Y 27 voces disonantes frente a superpotencias como Estados Unidos y China no valen nada. Nada.

En definitiva, no se vislumbra ninguna posibilidad que conduzca a superar la situación actual para que Europa pueda negociar en condiciones de igualdad con Estados Unidos y China en el corto o medio plazo. De modo que Europa es irrelevante y su irrelevancia va a más.

3. Factores limitantes operativos

Aparte de los factores limitantes estructurales, que tienen que ver con la naturaleza de la Unión Europea, existen otros, derivados de diferentes causas, que se han ido consolidando a lo largo de los años. Algunos de los más significativos son los siguientes:

3.1. Capacidad de Financiación

El desarrollo de los objetivos propuestos en el Plan Draghi exige una capacidad de inversión de la cual hoy por hoy Europa carece. Y lo que es peor, cada retraso implica un sobrecoste, como ha puesto de manifiesto Draghi. Según datos publicados por el BCE en 2024, las necesidades de inversión anual de Europa para el periodo 2025-2031 se evaluaron en 800.000 millones de euros. Ahora ya se estiman en 1,2 billones.

Particularmente preocupante es la limitada disponibilidad de capital riesgo, necesario para financiar startups que aún no están en condiciones de acceder a financiación por los canales tradicionales. A falta de datos actualizados, se calcula que el volumen total del capital riesgo disponible en Estados Unidos triplica al europeo. Sin suficiente disponibilidad de capital riesgo, las startup que evolucionan hasta llegar a unicornios (empresas con valor superior a 1.000 millones de dólares) en la Unión Europea están a años luz de los Estados Unido, como se puede ver en la tabla siguiente, que resume el número total de unicornios en diferentes países:


USA
758
China343
India64
Reino Unido61
Alemania36
Francia30
Canadá28
Resto del mundo120
Total (aprox.)1200

3.2. Dimensión de las empresas

Partiendo de estas premisas (limitaciones de financiación y diferencia abrumadora de las startups que llegan a unicornio), no es raro que en el ranking de las top ten mundiales por capitalización bursátil hayan desaparecido todas las europeas, como se puede observar en la tabla siguiente (valores bursátiles en miles de millones de USD):

1Microsoft3.026EEUU
2Apple2.602EEUU
3NVIDIA2.006EEUU
4Alphabet (Google)1.969EEUU
5Saudi Aramco1.942Arabia Saudí
6Amazon1.835EEUU
7Meta Platforms (Facebook)1.240EEUU
8Berkshire Hathaway873EEUU
9Eli Lilly695EEUU
10TSMC683Taiwán

El tamaño proporciona a las empresas un poder de mercado superior a sus competidores. Por tanto, es un elemento esencial para la competitividad. Y sólo empresas líderes en tamaño se benefician de las ventajas de estrategias winner takes all.

3.3.Complejidad económica

Otro hándicap de la economía europea reside en la decreciente complejidad económica de los bienes producidos por las empresas. Lo cual se traduce en otro factor limitante, ya que cuanto menor es la sofisticación de los bienes producidos:

  • mayor es la saturación de los mercados en que compiten,
  • menores serán los márgenes con que pueden operar y menor será su rentabilidad, por todo lo cual,
  • menor será su capacidad para abordar las ingentes inversiones en I+D+I y en el desarrollo de las operaciones, que son necesarias para competir con éxito en los mercados más avanzados y de mayor volumen.

3.4. Dimensión y eficiencia del sector público

No es fácil cuantificar los niveles de eficiencia, aunque sí su dimensión y costo. Y también aquí nos encontramos con que todo apunta a una clara desventaja de Europa, ocasionada por el solapamiento de las administraciones centrales y periféricas. Aunque existen importantes diferencias entre los 27 estados, parece evidente que la mayoría se encuentran claramente por encima de sus competidores globales en cuanto a dimensión, y por debajo, en cuanto a eficiencia del sector público.

Un aspecto no menos importante es la eficacia del sistema judicial: su capacidad para resolver rápida y apropiadamente los conflictos es un pilar básico para cimentar la confianza de los inversores, especialmente aquellos que invierten fuera de su país. Aunque existen importantes diferencias entre los 27, los principales países de la Unión Europea gozan de buna reputación en cuanto a la credibilidad de sus sistemas judiciales, pero no así con relación a la rapidez para la solución de los conflictos, especialmente cuando estos se producen en un ámbito transfronterizo.

4. Implementación del Informe Draghi

A partir del informe Draghi, la Comisión ha tomado ya algunas iniciativas, parciales pero positivas. Para pilotar el proceso de reconstrucción de la competitividad europea, Ursula von der Leyen ha establecido la Brújula para la Competitividad, un gran plan marco bajo el cual ya se han desarrollado iniciativas tales como el Plan de Gigafactorías para la IA, el Plan de Acción para las energías renovables, el Pacto para la Industria Limpia, la Unión de Ahorros e Inversiones, el programa SAFE para el aumento de la inversión en defensa, la propuesta para la creación de un fondo de competitividad dotado con un presupuesto de 400.000 millones de euros, etc.

4.1. La Brújula para la Competitividad – Objetivos

La Brújula para la Competitividad ha sido presentada en enero 2025 y constituye una hoja de ruta para restablecer el dinamismo de Europa e impulsar el crecimiento económico. Se basa en el informe Draghi y establece un catálogo de actuaciones que clasifica en tres grandes grupos:

4.1.1. Innovación

En este capítulo la Brújula plantea un catálogo de acciones prioritarias a desarrollar por las instituciones europeas para recuperar el evidente retraso con relación a Estados Unidos y China:

  • Crear un entorno favorable para la creación y la expansión de jóvenes empresas, gracias a una Estrategia específica de la UE para las empresas emergentes.
  • Ayudar a las grandes empresas a adoptar nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA) y la robótica.
  • Facilitar el funcionamiento de las empresas en toda la UE mediante la simplificación de las normativas y regulaciones y el establecimiento de un régimen jurídico que garantice su aplicación en toda la UE.
  • Apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías, con planes específicos de acción para la tecnología cuántica y de materiales avanzados, la biotecnología y la tecnología robótica y espacial.

4.1.2. Descarbonizar la economía

La Brújula plantea los principales hitos para evolucionar hacia una energía limpia y a precios competitivos:

  • Pacto por una Industria Limpia, para ayudar a reducir las emisiones de carbono, especialmente de las empresas intensivas en consumo energético, y facilitar su transición hacia tecnologías de baja emisión de carbono.
  • Planes de acción a medida para sectores intensivos en consumo de energía, como los de los productos químicosel acero y los metales, que son los más vulnerables en esta fase de transición.
  • Plan de acción energético asequible para ayudar a reducir los costos, a fin de que las empresas europeas dispongan de la energía al mismo precio que sus competidores. Lo cual implica invertir en energías renovables y redes eléctricas, mejorar el funcionamiento del mercado del gas y eliminar la dependencia del precio de la electricidad con relación al gas.

4.1.3. Reducir dependencias

La red de acuerdos comerciales de la UE, que engloba a 76 países, ya es la más extensa del mundo. La Brújula plantea acciones a tomar para seguir diversificando y reforzando las cadenas de suministro y reducir la dependencia: 

  • Desarrollar nuevas estrategias de cooperación con los países productores, para asegurar los suministros de materias primas, energía limpia y combustibles sostenibles.
  • Revisar las normas de contratación pública para permitir la introducción de una cláusula de preferencia europea en la contratación de sectores y tecnologías críticos.

4.1.4. Cinco vías adicionales para aumentar la competitividad

Como complemento a estos tres pilares básicos, la Brújula para la Competitividad introduce cinco facilitadores horizontales para aumentar la competitividad de las empresas europeas en todos los sectores:

  • Reducción de la burocracia: la Comisión ha tomado consciencia de la enorme carga normativa que lastra a las empresas europeas, por el hecho de que las normativas europeas coexisten con las nacionales. Esta carga regulatoria es la principal responsable del gap existente entre la productividad de Europa y de sus competidores globales. Por este motivo, en el Plan Industrial del Green Deal se plantea la necesidad de “establecer un entorno regulatorio simple, predecible y claro, como condicionamiento ineludible para promover la inversión”. Las propuestas omnibus pretenden simplificar las obligaciones de información de la UE en materia de sostenibilidad para crear un entorno empresarial favorable en el que las empresas europeas puedan prosperar. Por otra parte, a falta de poder quebrar la regla de la unanimidad, un punto clave para aliviar la carga regulatoria es el de establecer un examen de competitividad para todas las nuevas regulaciones, a fin de evitar que se puedan traducir en lastres adicionales para las empresas.
  • Eliminación de obstáculos en el mercado interior: La estrategia horizontal para el mercado interior modernizará sus normas, eliminando impedimentos y evitando la creación de otros nuevos.
  • Financiación más eficiente: la unión del ahorro y la inversión creará nuevos productos de ahorro e inversión, ofreciendo incentivos para el capital riesgo y garantizando un flujo de inversiones constante en toda la UE.
  • Promoción de talento y empleos de calidad: la Unión de las Competencias garantizará formación y aprendizaje permanente de alta calidad que permita colmar las lagunas en materia de talento y mano de obra.
  • Mejor coordinación: la Herramienta de Coordinación de la Competitividad asegurará la aplicación, a escala nacional y europea, de los objetivos estratégicos comunes de la UE. Para ello se movilizará el Fondo de Competitividad, que sustituye y unifica varios instrumentos financieros existentes con objetivos similares.

5. El balance, un año después

Un año después de la presentación de su Informe, Draghi alerta de que la situación global es incluso peor. Los pequeños avances realizados en este año demuestran falta de ambición, con proyectos de alcance limitado, que no intentan ir al fondo del problema: los factores limitantes estructurales que actúan como freno para que Europa pueda desarrollar todo su potencial. Es más, en este tiempo Europa se ha alejado de Estados Unidos por la guerra comercial desatada por Donald Trump y se ha tenido que distanciar también de China por la misma causa y por la necesidad de recuperar el control sobre determinados productos y servicio con valor estratégico. De modo que Europa navega sola en la nueva realidad.

Por otra parte, aunque algunos avances se han realizado a nivel operativo y sectorial, la mayor parte de las propuestas de Draghi siguen esperando su oportunidad para traducirse en Planes Operativos. Según un informe del think tank European Policy Innovation Council (EPIC) presentado al Parlamento Europeo, de las 383 medidas recomendadas en el informe Draghi solamente se han completado un 11,2%.

Mientras Europa siga sumida en una serie de prácticas regulatorias nacionales, mientras necesite la unanimidad de sus 27 miembros para las grandes decisiones, seguirá distanciándose cada vez más de sus dos grandes competidores. A la espera de que le llegue el siguiente sorpasso, a cargo del próximo cuarto en discordia: India.

¿Hay esperanzas de revertir esta situación? Las soluciones sólo podrían venir de la esfera política. Pero ahí lo que vemos es que movimientos marcadamente nacionalistas y euroescépticos muestran una clara tendencia a cobrar más peso y lastrar la gobernanza de los 27. Y no parece que haya circunstancias que puedan modificar esta tendencia a corto y medio plazo.

6. Y ahora, ¿qué hacemos?

Draghi ha dicho que “hay que afrontar tiempos extraordinarios con medidas extraordinarias”. No nos hagamos ilusiones. Quizás nuestras limitaciones estructurales se podrían haber resuelto hace unos años. Ahora, no. Tenemos que convivir con ellas hasta que lleguen tiempos mejores. Pero entretanto, hay cosas que podemos hacer.

6.1. A nivel institucional

Hoy por hoy podemos trabajar en las siguientes direcciones:

  • Profundizar en la implementación de planes encaminados a resolver las múltiples limitaciones operativa con que se enfrenta Europa. Hacerlo rápida y resueltamente.
  • Explorar decididamente la posibilidad de restringir la aplicación de la regla de unanimidad, permitiendo que determinadas decisiones indispensables para asegurar el funcionamiento de las instituciones económicas y políticas se puedan tomar por mayoría. Pero también aquí hay que actuar muy rápidamente, porque cada día que pasa será más difícil avanzar por este camino.
  • Explorar la posibilidad de establecer una Europa a 2 velocidades. Lo cual permitiría crear un grupo de naciones tractoras de la economía. Pero es indudablemente una solución difícil de sacar adelante en el contexto actual y, por otra parte, difícil de gestionar.

6.2. A nivel empresarial

La empresa europea tiene que tomar consciencia de los factores limitantes con los que se enfrenta, y de que no se van a resolver en el corto-medio plazo. En estas condiciones tiene que orientar sus estrategias en las siguientes direcciones:

  • La gran empresa tiene que tender a aproximarse en tamaño a sus competidores globales. No es necesario aspirar a entrar en el top ten global, pero sí en el sectorial. Cuando sea posible, la estrategia del arrecife de coral puede marcar el camino. Cuando no, tendrá que explorar estrategias de cooperación o integración con sus competidores globales. O refugiarse en la especialización basada en ventajas de valor.
  • La pequeña y mediana empresa tendrá que refugiarse en sus segmentos de mercado y ahondar en su especialización, buscando desarrollar ventajas en valor. También podrá explorar estrategias de cooperación e integración con los grandes actores presentes en sus mercados. Y también, estrategias de océano azul y posibilidades de integración en arrecifes de coral existentes.
  • La startup tendrá que buscar probablemente fuentes adicionales de financiación fuera de los límites de la Unión.

*****

En 1957 el Tratado de Roma dio comienzo al proceso de unión de Europa. 68 años después, la UNIÓN sigue siendo una asignatura pendiente. Europa no existe. Hay 27 estados, rehenes de sus pasados gloriosos. 27 estados cuyas fronteras ya no son objeto de guerras sangrientas. Pero ahí están, actuando como un freno permanente.

Aún así, siempre habrá nuevas oportunidades para la empresamascompetitiva. Aunque haya que buscarlas en el subsuelo del caos. Y finalmente vendrán tiempos mejores.

P.D.

Dos días después de la publicación de este artículo, aparecen en la prensa las siguientes declaraciones de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI):

Totalmente de acuerdo. Pero ¿es posible que los 27 se pongan de acuerdo para acabar con la regla de la unanimidad y ceder todo el poder a alguien en condiciones de acabar con la fragmentación del «mercado único»? Difícil, muy difícil.