DESGLOBALIZACIÓN: OPORTUNIDADES Y RIESGOS

Autor: J Giorgi – 19.10.2023

Aunque la desglobalización ha tenido varios antecedentes históricos, hoy en día cuando hablamos de desglobalización nos referimos a un movimiento que se inició en EEUU como reacción a la crisis financiera de 2007/2008, se acentuó con la guerra comercial emprendida por Donald Trump en 2017 y ha llegado a su máximo nivel a raíz de los graves problemas creados en las cadenas de suministro, primero por la pandemia del Covid 19 y luego por la guerra de Ucrania. Estos problemas han causado fuertes shocks que han propulsados los movimientos a favor de la desglobalización:

  • En la economía global han originado el desabastecimiento y subsiguiente encarecimiento de elementos vitales para el funcionamiento de la industria, la agricultura y el abastecimiento de alimentos básicos.
  • En la esfera política, han originado miedos con relación a las futuras consecuencias del reajuste geo-político que se está produciendo en el mundo. Miedos que, a su vez, han proporcionado combustible a movimientos nacionalistas y populistas que venden la desglobalización como la panacea para resolver todos los problemas.

A todo ello hay que añadir que el creciente empleo de la robótica ha hecho que el trabajo de baja cualificación tenga un peso cada vez menor como factor de producción, de tal manera que la localización de la producción sea cada vez más dependiente de otros factores, tales como la proximidad al cliente para abreviar el tiempo de respuesta (Time to Market), el acceso a determinados recursos, la proximidad al centro de dirección, etc.

Actualmente la desglobalización se traduce en un conjunto de políticas tendentes a recuperar en los países desarrollados la fabricación de bienes que se consideran estratégicos para el funcionamiento de la economía, mediante:

  • Inversiones públicas de apoyo directo a las empresas nacionales, tales como los fondos Next Generation financiados por la Unión Europea.
  • Políticas arancelarias y normativas más o menos agresivas.
  • Limitaciones directas a la importación/exportación, que pueden ser genéricas o enfocadas a determinados países o áreas geopolíticas.

Desglobalización física vs. globalización digital

El término desglobalización oculta una paradoja ya que, mientras avanza por lo que se refiere a la producción de bienes, en el mundo digital estamos cada vez más globalizados. Lo cual es particularmente llamativo, considerando que en la economía actual la creación de valor de la economía digital crece con mucho más vigor que la de la economía física.

De hecho, en poco más de una década la economía digital ha llegado a representar no sólo un conjunto de flujos de información con una ingente creación de valor, sino también el soporte insustituible del valor global creado por la producción de bienes y servicios en general.

Esto implica que todos los esfuerzos de las autoridades económicas a favor de la desglobalización se van a ver fuertemente limitados por los progresos de la digitalización, que actúan en sentido contrario. De hecho, ya actualmente grandes plataformas de comercio electrónico, como Amazon, E-Bay, Alibaba, etc., han reducido drásticamente los costes de las transacciones en el mercado digital, permitiendo el acceso a la economía global de millones de pequeñas empresas y autónomos de todo el mundo. Y a ello hay que añadir que los avances de la logística, en particular los desarrollos de los servicios automatizados de entrega “última milla”, supondrán una drástica reducción de costes logísticos en los próximos años.

Oportunidades que nacen de la desglobalización

Los poderes públicos impulsan y/o impulsarán la relocalización de determinados bienes que habían sido deslocalizados durante las últimas décadas, creando oportunidades en los nuevos países receptores, que podrán ser los mismos de origen, u otros situados en la misma área económica, o inclusive otros fuera del área pero que no generen dudas de confianza. Entre estas producciones podemos citar las siguientes.

  • Energías renovables: Las importaciones de combustible suponen una grave dependencia de los países desarrollados. Las crisis y cambios en los escenarios geopolíticos han conseguido lo que muchos años de advertencias de los científicos no consiguieron: acelerar el abandono de los combustibles fósiles. El impulso a las energías renovables (solar, eólica, etc.) lleva camino de desarrollar uno de los mercados más potentes en los próximos años.
  • Salud y biotecnología: se trata obviamente de un sector crítico y la pandemia del Covid-19 ha puesto de manifiesto la excesiva dependencia de las economías avanzadas respecto a países que no ofrecen suficientes garantías de suministro en épocas de crisis.
  • Componentes electrónicos: las disrupciones en las cadenas de suministro de semiconductores y otros componentes de alta tecnología han causado importantes daños a sectores vitales de la economía en países desarrollados y han originado intervenciones decididas de poderes públicos tendentes a su relocalización.
  • Agricultura y ganadería: en los próximos años determinadas producciones locales recibirán fuertes apoyos de los poderes públicos en los países consumidores y, para otras, se diversificarán las fuentes de suministros, creando oportunidades en otros países emergentes. 
  • Baterías de alto rendimiento: la demanda de baterías de alto rendimiento crece exponencialmente para uso en automoción y otros. Y se trata de un mercado casi monopolizado por China, lo que se traduce en una dependencia insostenible que los países consumidores necesitan revertir.
  • Turismo: Los cambios en el escenario geopolítico podrán ocasionar reducciones en la movilidad de las personas, los cuales a su vez podrán impulsar aumentos de la demanda de turismo local y de experiencias culturales y de ocio en los países de origen

Oportunidades que nacen de cambios en el entorno

En la mayoría de las cadenas de valor, el eslabón central (fabricación) pierde peso, en términos de creación de valor, con relación a los eslabones extremos (I+D+I y venta/post venta), lo que hace que la deslocalización se convierta en una ventaja marginal. Esto se debe a avances tecnológicos y a cambios en el modelo de negocio que atribuyen más valor a activos intangibles tales como la marca, la propiedad intelectual y el know how.

A ello se suma el efecto de cambios sobrevenidos en el entorno amplio, que contribuyen a crear un sinfín de nuevas oportunidades.

1Oportunidades impulsadas por el desarrollo tecnológico

  • Robotización: la automatización de los procesos industriales ofrece a las empresas la posibilidad de relocalizar multitud de producciones que en las últimas décadas se habían deslocalizado a países de bajo coste de mano de obra.
  • AI y Gen AI: su desarrollo permite ofrecer servicios de soporte al cliente cada vez más sofisticados y, en consecuencia, relocalizar servicios de atención personal previamente deslocalizados.
  • Fabricación aditiva: el desarrollo de la impresión 3D también facilitará la relocalización de determinadas producciones, principalmente aquellas que no se realizan en grandes series (prototipos, piezas de recambio, prótesis y dispositivos médicos, elementos de decoración, etc.).

2 – Oportunidades impulsadas por cambios en los modelos de negocio

  • Modelos de negocio AAS (As A Service) en los que un fabricante captura porciones de valor proporcionadas por otros eslabones de la cadena (proveedores, distribuidores, entidades financieras, post venta). Así, en los últimos años estamos asistiendo a la sustitución de fórmulas de venta por otras de leasing, usufructo, suscripción, etc.
  • Las redes ultrarrápidas 5G abren nuevas ventanas de oportunidad para multitud de servicios (gestión de robots en tiempo real para toda clase de aplicaciones mecánicas, de seguridad, defensa, cirugía a distancia, etc.).
  • Las estrategias de microsegmentación, dirigidas a personalizar al máximo el producto, exigen reducir al mínimo el Time To Market, lo cual puede impulsar el acercamiento de los centros de producción a los de gestión. Otra estrategia puede ser el postponement de la cadena de suministro, consistente en deslocalizar la fabricación de un producto básico para luego personalizarlo en el país de consumo.

3 – Oportunidades impulsadas por la evolución de la economía global

  • En el momento en que China está ralentizando su crecimiento, todo indica que India tomará el relevo como motor del crecimiento global, secundada por otras economías asiáticas, tales como Tailandia, Vietnam, Bangladesh, Malasia, Indonesia, Filipinas, etc. En los próximos años estos países serán una fuente de oportunidades para las empresas de los países desarrollados como proveedoras de inversión, know how, equipos de producción, infraestructuras, etc.
  • El avance de la digitalización crea cada año un gran número de grandes fortunas en todo el mundo y esto origina el crecimiento exponencial de la demanda de bienes de lujo en general: automóviles de altas prestaciones, prendas de vestir, complementos, joyería, gastronomía, turismo de alto nivel, etc.

Riesgos de la desglobalización

En primera instancia, la desglobalización tendrá seguramente efectos negativos, tales como:

  • el aumento de los precios de determinados bienes, ocasionado por la pérdida de eficiencia de las cadenas de suministro.
  • La pérdida de puestos de trabajo en los países previamente beneficiarios de la globalización, ocasionada por la pérdida de carga de trabajo.
  • La pérdida de la generación de valor a escala global, debida a las menores tasas de crecimiento del comercio internacional y de la inversión extranjera.

Nadie puede prever hasta donde llegarán los efectos de las políticas nacionales y de bloques, que tengan como resultado una menor interacción internacional y, en consecuencia, limiten el crecimiento.

Es obvio que estas políticas estimularán el proteccionismo entre naciones y áreas económicas, creando una espiral de cooperación internacional decreciente que puede llegar a ser difícilmente controlable. Y una cada vez menor cooperación entre los países pueda implicar riesgos crecientes de conflictividad internacional.

No obstante, las pérdidas de generación de valor originadas por la desglobalización física a escala global deberían quedar ampliamente compensadas por las nuevas oportunidades creadas, sumadas al avance imparable de la globalización digital. Todo ello, a menos que se llegara a producir un shock político de gran intensidad entre bloques…..

Lo cierto es que estamos ante un cambio de paradigma de gran calado y solo los próximos años nos permitirán realizar un balance del proceso en que nos hallamos inmersos.