Autor: J. Giorgi – 13.07.23

Liderazgo es la habilidad de influir sobre los miembros de un equipo, movilizando sus capacidades para la consecución de unos objetivos. Un fuerte liderazgo se ha convertido en un factor esencial para el éxito de la empresa en la nueva realidad.
Tradicionalmente el liderazgo en las organizaciones ha estado vinculado al poder conferido por la jerarquía. Pero la jerarquía por sí misma no es suficiente para movilizar plenamente las capacidades de un equipo en pos de la consecución de unos objetivos. Para ello es necesario que el líder posea unas cualidades por las que los miembros del equipo puedan:
- Reconocer su capacidad para fijar las metas del equipo y dirigir la tarea común.
- Compartir un sentimiento de pertenencia al equipo y de compromiso con las metas a alcanzar.
Sólo así los miembros del equipo se podrán sentir impelidos con entusiasmo a participar en la tarea común, contribuyendo con todas sus capacidades a la consecución de las metas establecidas.
La capacidad de liderazgo se configura sobre la base de determinados rasgos que pueden estar presentes en mayor o menor medida en la personalidad del líder: capacidad de comunicación, empatía, competencia en la tarea, capacidad para inspirar seguridad, confianza, autoestima y transmitir energía a los miembros del equipo, etc.
Existen muchos tipos de liderazgo, y se ha publicado multitud de estudios al respecto, que han identificado un gran número de perfiles de líder. En mi opinión, dos son las coordenadas básicas que marcan el tipo de liderazgo, porque son las que definen su estrategia para movilizar las capacidades del equipo:
- el grado de delegación del poder y
- el enfoque de la acción del líder (según esté orientada a la tarea o a las personas).
Dependiendo del grado de delegación del poder, podemos identificar dos tipologías básicas de liderazgo:
- Autoritario: el líder monopoliza todo el poder sobre el equipo y controla todos los procesos y resultados. No existe delegación de responsabilidades. La información se transmite sólo en sentido vertical (ascendente/descendente).
- Democrático: El líder comparte el poder con el equipo. Las decisiones se debaten y toman en grupo. Existe una amplia delegación de responsabilidades. El líder mantiene el control sobre las estrategias y los resultados, pero deja un amplio margen de libertad sobre cómo conseguirlos. La información fluye en sentido ascendente, descendente y horizontal.
Por otra parte, tomando como referencia el enfoque de la acción del líder, podemos identificar otras dos tipologías básicas de liderazgo:
- Orientado a la tarea: el líder tiene un alto nivel de competencia en la tarea a desarrollar por el grupo. Se preocupa fundamentalmente por definir las estructuras, los roles y los procesos.
- Orientado a las personas: el líder puede carecer de competencia específica en la tarea. Se preocupa fundamentalmente por motivar al equipo para movilizar todas sus capacidades, a través de una intensa acción interpersonal.
Entre los extremos de dichas tipologías de liderazgo existe un amplio espectro de situaciones intermedias, dependiendo del grado de poder que el líder comparte con el grupo y del mayor o menor enfoque hacia las personas o las tareas. Pero sobre esta base podemos identificar los cuatro estilos fundamentales de liderazgo de la matriz siguiente.

No existe un determinado tipo de liderazgo que se pueda considerar óptimo para todas las circunstancias de la empresa: cada circunstancia requiere un determinado perfil de liderazgo.
Algunos líderes son capaces de variar su estilo de liderazgo dependiendo de las circunstancias. Pero frecuentemente ocurre lo contrario, de manera que un líder ideal para determinadas condiciones puede fracasar en otras distintas.
En principio podemos establecer los siguientes criterios para determinar la aptitud del líder según las diferentes circunstancias de la organización:
- Líder autocrático: basa su actuación exclusivamente en el poder que le otorga su posición jerárquica, pero este poder no es suficiente para movilizar todo el potencial del equipo en términos de creatividad y compromiso, pudiendo incluso suscitar sentimientos de frustración y rechazo entre los colaboradores. Es probable que en tareas simples logre eliminar pérdidas de tiempo a través de un estricto control, lo que puede redundar en una mayor productividad del equipo. En circunstancias normales este tipo de liderazgo puede ser válido sólo en organizaciones muy poco complejas y para tareas de baja cualificación. Pero puede ser eficaz en situaciones de crisis, en las que se requiere una clara jerarquía de autoridad, con capacidad para tomar decisiones rápidas y contundentes.
- Líder paternalista: es una variante del líder autocrático, pero presta mayor atención a las relaciones interpersonales para conseguir una mayor motivación del grupo y evitar reacciones de rechazo y sentimientos de frustración. Pero su concepto exclusivo del poder le impide movilizar todas las capacidades del equipo. Por otra parte, su preocupación por evitar conflictos puede conducir a pérdida de control y disminución de la energía interna en el equipo. Estos problemas se acentúan en las organizaciones complejas, de modo que esta categoría de liderazgo sólo es aplicable a organizaciones relativamente pequeñas y tareas simples, poco exigentes en términos de creatividad y competitividad.
- Líder tecnocrático: establece mayor comunicación y estimula la participación de todos los miembros del equipo, aumentando la responsabilidad y el compromiso. Puede obtener mayor calidad del trabajo en organizaciones y tareas complejas. También puede conducir a pérdidas de tiempo y menor cantidad del trabajo desarrollado por el equipo. Esta categoría de liderazgo está particularmente indicada para organizaciones y tareas complejas que requieran un nivel alto de competencias personales, unidas a una capacidad de mejora continua, pero no especialmente exigentes en términos de creatividad y competitividad.
- Líder carismático: estimula al máximo la participación y el compromiso de todos los miembros del equipo. Por ello, es la categoría de liderazgo que maximiza la energía interna y la creatividad de la organización, es decir, su capacidad de innovación. También puede conducir a mayores pérdidas de tiempo y a asumir mayores riesgos, pues el alto grado de delegación del poder puede debilitar el control. Esta categoría de liderazgo es aplicable a organizaciones y tareas más o menos complejas y altamente exigentes en términos de creatividad y competitividad. También puede ser el liderazgo ideal para gestionar situaciones de crisis.
La excelencia y competitividad de las empresas suelen ir estrechamente vinculadas a un fuerte liderazgo. Por este motivo la personalidad del líder ha adquirido un papel esencial en los escenarios convulsos de la nueva realidad.
Y ahora, volviendo al encabezado de este artículo, ¿en qué recuadro de la matriz podríamos situar a Leslie? Seguramente Leslie participa de los atributos de dos tipologías de líder. A su nivel, ella ha sido un líder tecnocrático porque tiene conocimiento de la tarea a desarrollar: perteneciendo a una población indígena, sabe cómo encontrar alimento y agua para sobrevivir en la selva. Pero sólo fuertes rasgos de liderazgo carismático pueden explicar que haya sido capaz de mantener alta la moral del grupo, durante 40 días, en plena selva colombiana, hasta alcanzar todos, sanos y salvos, los equipos de rescate.
Y una última reflexión: cuando un líder tiene la capacidad de incorporar atributos de diferentes tipologías de la matriz, puede ser capaz de alcanzar las metas más increíbles.

